¿Qué podemos hacer para que nuestro consumo de pescado sea sostenible?




21/09/2021

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El pescado forma parte de una alimentación saludable y balanceada. En muchas comunidades es una tradición incluirlo en las preparaciones y es considerado como la principal fuente de proteína. De manera general, su consumo moderado aporta proteínas de buena calidad, vitamina A, D y complejo B, minerales como el fósforo, magnesio, selenio, calcio, yodo y zinc, así como ácidos grasos esenciales poliinsaturados conocidos como Omega 3.

La Norma Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012 recomienda el consumo de pescado sobre otros alimentos de origen animal, porque contiene menos cantidad de colesterol y grasas saturadas. Se sugiere que la población en general los incluya en su dieta diaria de manera regular, lo que se traduce en 100 grs. al día (2-3 porciones) de 2 a 3 veces a la semana.

El pescado, principalmente el “pescado azul” o de agua fría como el atún, el salmón, la sardina, la caballa, la carpa y la trucha, es un alimento privilegiado por su contenido de ácidos grasos omega 3, entre ellos el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). Una dieta rica en omega 3, brinda protección contra enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, deterioro cognitivo, depresión y ansiedad. En niñas y niños, favorece la maduración y el crecimiento del cerebro y la retina.

Si bien, desde el punto de vista nutricional, ya sabemos que comer pescado es bueno para nuestra salud, como consumidores debemos saber que el aumento en la demanda de pescado a nivel mundial ha puesto a nuestros mares y océanos en crisis. La sobrepesca, la contaminación y el cambio climático ponen en riesgo a muchas especies, ecosistemas marinos y al modo de vida de las comunidades que dependen de este alimento para subsistir.

¿Qué podemos hacer para que nuestro consumo de pescado sea sostenible?

De acuerdo a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), en México hay aproximadamente 560 especies de pescados comerciales, de los cuales el 17% están sobreexplotadas. Para realizar una compra sostenible de pescado debemos considerar lo siguiente:

1. Evitar comprar especies en riesgo (Consultar la página de la CONABIO para más información):
- Atún: del sur, patudo, rojo y bonito del norte.
- Bacalao del atlántico y de profundidad.
- Fletan del atlántico y negro.
- Langostinos.
- Lenguado europeo.
- Mantas y rayas.
- Merluasas.
- Pez espada.
- Rape.
- Salmon del atlántico.
- Tiburones: cazón, marrajo, mielga, tintorela.

2. Evitar comprar especies importadas. Para llegar a nuestra mesa, necesitan ser refrigeradas, empacadas y transportadas, lo que se traduce en contaminación. ¡Consume local!

3. Evitar comprar en temporadas de veda, de acuerdo a lo establecido por la Comisión Nacional de la Acuacultura y Pesca (CONAPESCA).

4. Revisar dónde ha sido criado y cultivado para verificar que no provenga de un lugar sobrexplotado.

5. Preferir los pescados provenientes de una “Pesca Ribereña”. Este tipo de pesca la realizan pescadores con embarcaciones pequeñas y medianas, en zonas costeras a no más de 100 metros de profundidad.

6. Evitar los pescados provenientes de una “Pesca de Altura o Industrial”. Este tipo de pesca lo realizan los barcos grandes el altamar.

7. Preferir fuentes de proteína vegetal como las leguminosas. Definitivamente los alimentos de origen vegetal son más saludables para el medio ambiente.

8. Comer las cantidades recomendadas por semana. Los excesos no son buenos para nuestra salud ni la del planeta.

Vivian Anali Garza Duarte, Nutrióloga del Sistema DIF Guadalajara.

21/09/2021